Requisitos que el Expositor de la Palabra de Dios Debe Poseer por Willie A. Alvarenga

REQUISITOS QUE EL EXPOSITOR DE LA PALABRA DE DIOS DEBE POSEER por Willie A. Alvarenga

Biblia 22Debe ser un amante de la verdad de Dios (Salmo 119:97; Jeremías 15:16; Salmo 1:1-3). Todo predicador que no sienta un profundo amor y respeto por las Escrituras no podrá comunicar un mensaje eficaz.

Debe estar dispuesto a sufrir por Cristo (Filipenses 1:29; Hechos 4:29; Efesios 6:19; 2 Timoteo 3:12; Hechos 20:24; 21:13). El sufrimiento puede venir de diferentes formas. Por ejemplo, el expositor fiel de la Biblia puede ser criticado fuertemente por predicar con muchos versículos de la Biblia. También puede ser despedido de su trabajo por predicar la sana doctrina. De hecho un predicador fue despedido por usar muchas citas en su sermón. Otro fue despedido pro predicar la sana doctrina.  Los expositores fieles del primer siglo sufrieron por predicar la Palabra de Dios. Este fue el caso, aun con los profetas del Antiguo Testamento (Mateo 5:10-12; Hechos 8:1-4; Hechos 14; 16; Hechos 14:22; Filipenses 1:29).

Debe estar dispuesto a estudiar la Palabra de Dios a fondo (2 Timoteo 2:15; 1 Pedro 4:11; 2 Pedro 3:18; Juan 5:39). El expositor de la Palabra debe estar dispuesto a dedicar largas horas al estudio de la Palabra de Dios. También debe estar muy bien familiarizado con los principios básicos de la hermenéutica, es decir, la ciencia de la interpretación correcta de las Escrituras. Debe conocer muy bien estos principios para que al presentar la Palabra de Dios no sea culpable de sacar textos fuera de contexto. El Apóstol Pablo exhortó al evangelista Timoteo a “procurar con diligencia presentarte ante Dios aprobado, como un obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la Palabra de Verdad” (2 Timoteo 2:15). La palabra “diligencia” denota un esfuerzo máximo y profundo que debe prevalecer en la vida del predicador cuando éste estudia la Biblia.

Debe estar dispuesto a guardar la Palabra de Dios en su corazón (Salmo 119:11). El expositor de las Escrituras debe dedicar varias horas a la memorización de textos del Antiguo y Nuevo Testamento. Ella debe estar siempre presente en el corazón del predicador, ya que esto le ayudará a estar siempre preparado para exponer el mensaje. En lo personal le recomiendo mi libro titulado, “En la tabla de mi corazón”. Este libro trata con el tema de la memorización de cientos de textos de la Biblia y cartas completas. Estoy seguro que estos principios le serán de gran ayuda para su crecimiento espiritual. La memorización le ayudará a reducir la cantidad de tiempo que toma buscando los textos que desea utilizar en su sermón.

Debe estar dispuesto a poner a Dios en primer lugar (Mateo 6:33; Marcos 12:30). Dios bendice a todos los expositores que ponen a Dios y Su Palabra en primer lugar. Esto nos ayudará a predicar solamente lo que Dios nos dice por medio de Su Palabra. Todos los expositores fieles de la Palabra que encontramos en el Antiguo y Nuevo Testamento pusieron a Dios en primer lugar.

Debe estar dispuesto a decir no al pecado (Romanos 13:14; Gálatas 5:16; 1 Pedro 2:11; 1 Pedro 1:15-16; Hebreos 12:14; Efesios 4:27; 1 Corintios 6:11). El expositor de las Escrituras debe ser un ejemplo a seguir. Si él práctica el pecado en su vida y la audiencia lo sabe, el mensaje que predique tendrá obstáculos. Además de esto, Dios no bendecirá a todos aquellos que viven en el pecado y a la vez predican Su Palabra. ¿Cómo podremos exhortar a la audiencia a rechazar el pecado de sus vidas si nosotros lo estamos practicando?

Debe estar dispuesto a sentir compasión por los perdidos (Mateo 9:36-38; Romanos 10:1-2). El expositor que no tiene compasión por los perdidos nunca predicará el mensaje de Dios con pasión y preocupación por los perdidos. Predicamos la Palabra porque sabemos que entre la audiencia tenemos personas que no han obedecido el evangelio y que necesitan conocer la voluntad de Dios para ser salvos.

Debe estar dispuesto a defender la verdad de Dios (Filipenses 1:17, 27; 1 Timoteo 1:13; Judas 3). Esto lo puede lograr el expositor por medio de lecciones que enseñan cuál es la voluntad de Dios, ya que de esta manera, la audiencia podrá detectar el error cuando éste se presente. Por esta razón, el expositor de la Palabra debe presentar argumentos válidos en su predicación. Esto lo hicieron mucho los expositores de la Palabra de Dios del primer siglo, e.g., Pablo, Pedro, Apolos, etc.

Debe esforzarse en ser un buen ejemplo (1 Timoteo 4:12; Mateo 5:16; 1 Pedro 2:21) —Esto debe llevarse a cabo para no ser tropiezo a los que escuchan el mensaje. Recuerde que la gente desea “ver un sermón, y no oír uno”. Esto implica que el predicador debe vivir lo que predica, y esto, todo el tiempo.

Debe ser un hacedor de la Palabra de Dios (Santiago 1:22; Lucas 11:28). Uno de los grandes predicadores de la historia fue Cristo. Él siempre practicó primero y luego predicó (Hechos 1:1). El predicador no está exento de lo que predica. En ocasiones algunos predicadores actúan como si lo que predican solamente se aplica a la audiencia y no a él mismo también. Por esto debemos tener mucho cuidado de no hablar en segunda persona plural, i.e., “ustedes”, sino más bien, siempre hable y aplique el sermón en primera persona plural, i.e., “nosotros”. Siempre recuerde que el sermón predicado también se aplica primero a usted y luego a la audiencia. Recuerde que el primero que escucha dicho sermón es usted, y luego la audiencia.

Debe estar plenamente convencido que Dios existe y que Su palabra es verdad (Romanos 1:20; Génesis 1:1; 2 Timoteo 3:16-17; 2 Pedro 1:20-21). Ningún expositor de la Palabra puede tener éxito sin estar completamente convencido de que la Palabra de Dios es verdad y que es inspirada por nuestro Padre celestial. El Apóstol Pablo estaba completamente convencido de en quien él había creído (2 Timoteo 1:12). Nosotros también debemos estarlo, para que de esta manera, podamos hacer la diferencia en nuestras predicaciones.

Debe estar dispuesto a obedecer a Dios antes que a los hombres (Hechos 5:29; Gálatas 1:10). En ocasiones algunos tratarán de manipular lo que usted predicará. Cuando esto suceda, usted debe estar plenamente convencido de que Dios es primero en su vida y que solamente Él es digno de ser obedecido.

Debe ser un hombre de oración (1 Tesalonicenses  5:17; Colosenses 4:2; Romanos 12:12; Marcos 1:35). Siempre procure ir a Dios en oración para que sea Él quien le use como un instrumento para Su honra y gloria. Usted es un portador de las Sagradas Escrituras, y como tal, usted debe depender siempre de Dios. Nunca confié en sus propias fuerzas, sino más bien, dígale a Dios que le ayude a confiar siempre en Él y en Su Palabra. Cristo oraba constantemente y nosotros debemos hacer lo mismo. Procure desarrollar la costumbre de ir a Dios en oración antes de preparar su sermón y antes de predicarlo. Si usted hace esto, Dios será glorificado en su vida.

Debe tener amor por los hermanos y su prójimo (Juan 13:34; Filipenses 2:1-4; Marcos 12:31). El amor a la hermandad y al prójimo nos ayudará a preparar sermones que serán de gran bendición a ellos. Este será el caso porque usted en realidad busca el bienestar espiritual de ellos. Cuando no hay amor, el predicador simplemente copea un sermón de un libro y lo predica sin estudiarlo y analizarlo profundamente. Lo predica sin tomar en cuenta las grandes y apremiantes necesidades que existen en la audiencia.

Debe estar al tanto de lo que sucede en el mundo actual. Así es, el predicador debe estar familiarizado con lo que sucede en el mundo, ya que de esta manera podrá aplicar las lecciones que predica a lo que está sucediendo en el mundo. Por ejemplo, si la noticia del día es que algún grupo religioso está diciendo que saben cuándo Cristo vendrá por segunda vez, entonces el predicador puede hacer una exégesis de Mateo 24 y presentar una lección en la que argumenta que nadie sabe cuándo Cristo vendrá. Recordemos que las predicaciones que predicamos deben ser relevantes a la audiencia a la cual les predicamos la Palabra.

“El espíritu de la predicación está cambiando. La actitud hacia el predicador y su actitud hacia sí mismo ha sido cambiada por un segmento en la iglesia. Ya no se considera el predicador un “vaso de barro” (2 Corintios 4:7). En la actualidad se le pone más énfasis al predicador y su valor en vez del tesoro. Y, lamentablemente, algunos se han vendido al mejor postor” – Hardeman Nichols

 

La Actitud Bíblica del Ministro de Dios por Willie A. Alvarenga

LA ACTITUD BÍBLICA DEL MINISTRO DE DIOS por Willie A. Alvarenga
Biblia 23Predicar la Palabra de Dios es una hermosa bendición que Dios nos ha concedido a todos los que hemos respondido al llamado de proclamar las buenas nuevas de salvación. El mensaje que predicamos, nuestra conducta personal y la manera de cómo proclamamos el mensaje tienen mucho que ver con los resultados positivos que podremos observar en el ministerio de la predicación.

            Lamentablemente, en la actualidad tenemos algunos predicadores que no poseen las actitudes correctas al predicar la Palabra de Dios. La pregunta es: ¿A qué actitudes me refiero? Bueno, dejemos que la Biblia nos diga cuáles deben ser las actitudes que el ministro de Dios debe tener en su vida para lograr alcanzar las almas perdidas de este mundo y ser de gran provecho espiritual para la iglesia del Señor.

LAS ACTITUDES DEL MINISTRO DE DIOS SEGÚN LAS ESCRITURAS

            Según la Biblia, el predicador debe ser una persona íntegra y seria. Esto fue lo que el apóstol Pablo dijo al evangelista Tito. Notemos sus palabras,

Exhorta asimismo a los jóvenes a que sean prudentes; presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad, palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence, y no tenga nada malo que decir de vosotros (Tito 2:6-8, énfasis añadido).

            En estos pasajes podemos observar cómo Tito es exhortado a tener una actitud que no solamente le ayudará a agradar a Dios, sino que también será de gran provecho espiritual para su ministerio en la predicación. Algunos ministros no tienen éxito en el ministerio de la predicación porque carecen de estos ingredientes importantes. No solamente carecen de ellos, sino que también no se esfuerzan en procurarlos en sus vidas. En la actualidad tenemos predicadores que se gozan en el pecado. Por ejemplo, algunos de ellos no muestran seriedad ni mucho menos integridad en sus vidas cuando se gozan contando chistes inapropiados o haciendo uso de bromas que no son dignas del evangelio de Cristo.

            En cierta ocasión unos hermanos en Cristo me contactaron por teléfono para pedirme algunos consejos sobre ciertas situaciones que estaban viviendo en sus vidas. Después de proveerles los consejos de parte de la Palabra de Dios, procedí a preguntarles la razón del porqué no le preguntaban a su ministro. La respuesta por parte de ellos me sorprendió en gran manera. Ellos dijeron que su ministro es un bromista que nunca es serio cuando se trata de la enseñanza de la Palabra de Dios. Dijeron que todo el tiempo se la pasa bromeando en el púlpito y fuera de él. Ellos trataron de obtener algún consejo en el pasado por parte de su predicador, pero no tuvieron éxito dado a que su predicador no mostraba seriedad y mucho menos integridad. ¡Hermanos, esto no debería de ser así!

            Los miembros de la congregación donde predicamos van a necesitar que de vez en cuando les demos algunos consejos bíblicos para mejorar sus vidas delante de Dios; sin embargo, si usted y yo no mostramos seriedad e integridad, no podremos ser de gran provecho para ellos. Así que, estos ingredientes son esenciales para tener una actitud bíblica que agrade a Dios y que ayude a nuestros hermanos a crecer espiritualmente.

            En cierta ocasión impartía a los estudiantes de la escuela de predicación de Brown Trail el curso, “Vida y trabajo del predicador”. Mientras hablaba de este tema, uno de los estudiantes me preguntó cómo podía un ministro joven tener éxito en la congregación donde estaría predicando, ya que su edad podría ser un impedimento para que le tomaran en serio. Recuerdo la respuesta que le di al estudiante con relación a esta pregunta. Le dije que uno de los factores que debía considerar cuidadosamente para tener éxito en el ministerio de la predicación es una vida ejemplar delante de los hermanos. Esto fue lo que el apóstol Pablo le dijo a Timoteo,

Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza (1 Timoteo 4:12).

 Si los hermanos pueden observar un ministro ejemplar, entonces ellos van a escuchar lo que este joven tiene que decir; pero, si el ministro joven no es un buen ejemplo para la congregación, entonces no le van a tomar en serio, y siempre lo van a catalogar de inmaduro. El predicador debe ser un buen ejemplo de lo que predica y ponerlo en práctica primero y luego exhortar a la congregación a que haga lo mismo. Algunos predicadores exigen tanto de la congregación, pero ellos mismos no son predicadores de “espíritu ferviente”. Esto nos recuerda a la actitud de aquellos líderes religiosos de los tiempos de Jesús que eran buenos para exigir del pueblo, pero ellos mismos no hacían lo que debían hacer (Mateo 23:3).

Cada vez que Jesús o Pablo exhortaban a la gente a ser obedientes a la voluntad de Dios es porque ellos mismos ya lo estaban haciendo. El predicador ejemplar gozará a lo máximo su estancia en la congregación y trabajará de una manera eficaz con los hermanos. Por ende, sea un buen ejemplo en cuanto al evangelismo personal (Romanos 15:19), estudio de la Biblia (2 Timoteo 2:15), una vida de oración (Marcos 1:35), una vida de pureza moral y espiritual (1 Pedro 1:13-16), puntualidad (Mateo 6:33), manera de hablar (Colosenses 4:6), Etc. Muchas veces los ministros jóvenes se la pasan bromeando demasiado con los miembros de la iglesia hasta el punto de perder el respeto que deberían tenerle. Aunque no nos guste, la idea del predicador joven en la mente de muchos miembros de la iglesia es que ellos no son serios en su trabajo. Vamos a mostrarles a los hermanos que hay seriedad y buen ejemplo en nuestras vidas.

También aconsejaba al estudiante a ser un estudiante diligente de las Escrituras, ya que cuando la congregación observa a un ministro joven, y muy conocedor de las Escrituras, esto ayudará para que le tengan respeto y confianza en lo que enseña por parte de las Escrituras. La mayor parte de las veces, el ministro joven no se gana el respeto de la congregación dado a que no se ha esforzado por crecer en el conocimiento de la Palabra de Dios (2 Pedro 3:18; 2 Timoteo 2:15). El ministro debe mostrarse competente de manejar con precisión la Palabra de verdad.

            Otro consejo que le di al estudiante fue en el área de la humildad. Le dije que cuando el ministro se presenta como ejemplo de humildad, esto le iba ayudar a que la congregación lo apreciara en gran manera. Tenemos demasiados predicadores que se creen superiores a la congregación simplemente por el hecho de que conocen más Biblia que los demás. Esto mis amados hermanos es arrogancia y soberbia. Esta no es la actitud que Dios bendice (Santiago 4:6). Nuestro Señor Jesucristo, nuestro supremo ejemplo a seguir, no fue una persona soberbia y altiva. El apóstol Pablo tampoco lo fue, y mucho menos el apóstol Juan. Los ejemplos de Timoteo y Tito no presentan evidencia de que hayan sido predicadores altivos que se creían superiores a los demás.

Los predicadores altivos y soberbios son aquellos que no aceptan la corrección y siempre piensan que ellos son los únicos que tienen la razón. La soberbia y la altivez son pecados muy peligrosos ya que éstos ciegan al predicador y endurecen su corazón al consejo divino o por parte de hermanos maduros en la fe.

Uno de los errores que deben evitar los estudiantes y que siempre les estamos diciendo en la escuela de predicadores de Brown Trail es que en ocasiones algunos salen de la escuela con su diploma y piensan que solamente ellos están en lo correcto y salen para hacer estragos en las congregaciones donde predican. Muchos apelan a las palabras del profeta Jeremías donde Dios le dice,

Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos, para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar, para edificar y para plantar (Jeremías 1:10).

            Cierto predicador me dijo, “Hermano, yo estoy aquí como predicador para arrancar y para destruir el pecado, para arruinar y para derribar toda actitud pecaminosa que esté en la iglesia. Vengo con mi espada desenvainada. Yo no voy a darle de palmaditas a los hermanos, yo voy a arrancar y destruir el pecado de sus vidas.” El hermano que comentó de esta manera no está predicando en una congregación, y hasta la fecha, solamente anda de congregación en congregación donde siempre lo corren y lo desechan por su actitud de altivez y soberbia. Siempre que los hermanos lo despiden de una congregación, él argumenta que los que están en pecado son los hermanos y no él. Nunca ha sido el caso de que este hermano diga que él tuvo la culpa de que congregaciones se dividieran o que hermanos se fueran de la congregación. Un predicador con esta actitud nunca va a prolongar su estancia en una congregación.

            El profeta Jeremías es conocido como “el profeta llorón”, no porque se quejaba todo el tiempo, sino que él lloraba por la condición espiritual del pueblo de Dios. Estoy seguro que estos predicadores altivos y soberbios no lloran por la condición espiritual del pueblo de Dios en la actualidad. Estos predicadores no tienen ni siquiera un poco de paciencia con el pueblo de Dios para ayudarles a crecer por medio de la enseñanza bíblica y la exhortación; palabra que no significa “regaño”, sino “animo”. Toma tiempo ayudar a la iglesia a alcanzar la madurez espiritual. Este no es un proceso de la noche a la mañana.

            Hay varios pasajes en el Nuevo Testamento que nos ayudan a entender la clase de actitud que debemos atesorar cuando predicamos el evangelio de Cristo. El primero es 1 Pedro 3:15, el cual dice,

Sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros.

El segundo pasaje es 2 Timoteo 4:2, el cual dice,

Que prediques la Palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.

            En estos dos pasajes encontramos cuatro palabras que muchas veces son ignoradas por los predicadores de la Palabra. Estas palabras son, “mansedumbre, reverencia, paciencia y doctrina”. Cuando estas palabras son entendidas y aplicadas a la vida del predicador, entonces esto le ayudará para que la puerta se mantenga cerrada a toda clase de actitudes que lastiman el pueblo de Dios, y lastiman también la reputación del predicador mismo.

Por ende, si el ministro joven o adulto ha de tener éxito en la congregación donde predica, debe ser un predicador ejemplar, conocedor de las Escrituras, humilde y dispuesto a trabajar en las vidas de aquellos a quienes les predica la Palabra de Dios.

La Biblia también nos dice que el predicador no debe de ser contencioso. Note lo que el apóstol Pablo le dijo a Timoteo,

Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido (2 Timoteo 2:24).

            La palabra “contencioso” viene del griego machesthai lo cual denota una persona que todo el tiempo está luchando y disputando con otros; una intensa amargura. También denota uno que lucha contra Dios o uno que está en enemistad con otros.[1] Tristemente, esta es la actitud que ha penetrado el corazón de muchos predicadores, quienes encuentran placer en las disputas y peleas contra otros hermanos en la fe. Pablo le dice a Timoteo, un evangelista joven, a que no le abra la puerta a la contención. Usted y yo debemos entender que hay una GRAN diferencia entre “contención” y “contender”. La última palabra es la que debemos practicar cuando predicamos la Palabra de Dios y defendemos la fe que ha sido una vez dada a los santos (Judas 3). El predicador no debe ser contencioso cuando contiende por la fe. Aun en medio de la batalla contra falsos maestros debemos tener paciencia, mansedumbre, reverencia y doctrina. Recordemos que aun los hermanos que han sido disciplinados no deben ser considerados como nuestros enemigos, sino como nuestros hermanos para poder amonestarles a un arrepentimiento (2 Tesalonicenses 3:14-15). Recordemos que ellos también tienen un alma que salvar y si poseemos las actitudes correctas, podremos ayudarles a salir del error. La manera de como decimos y actuamos hará la diferencia en las vidas de aquellos que deseamos ayudar ir al cielo. La otra definición de “contención” es luchar contra Dios. Así es mis hermanos, cuando no poseemos las actitudes que Dios demanda de nosotros, entonces nos encontremos luchando contra Dios.

LO QUE NO HE DICHO EN ESTE ESTUDIO

En este estudio no he dicho que el predicador comprometa la verdad con tal de “llevar la fiesta en paz con todos”. Esto no es lo que he dicho. La Biblia nos exhorta a nunca comprometer la verdad (Juan 6:66). La Biblia nos exhorta a apartarnos de los que andan en pecado y rechazan la verdad de Dios (Romanos 16:17-18; Efesios 5:11; 2 Corintios 6:14-17).

LO QUE SÍ HE DICHO EN ESTE ESTUDIO

Lo que sí he dicho en este estudio es que el predicador de Dios debe poseer una actitud que siempre agrade a Dios. Debe poseer una actitud que sea de gran provecho espiritual para la congregación donde estará laborando. Si como predicadores no nos esforzamos por ser humildes, ejemplares, estudiantes diligentes de la Biblia, mansos y pacientes, entonces no tendremos éxito en el ministerio de la predicación y en vez de ser de gran provecho para la iglesia, vendremos a ser motivos de división o causantes de que algunos no sean salvos en el día final.

Les animo a que nos esforcemos por tener una actitud balanceada en todo lo que hacemos para el Señor y para la hermandad. El destino eterno de la iglesia y de las almas perdidas de este mundo depende hasta cierto punto de nuestra conducta y manera de trabajar entre las personas. Una actitud incorrecta mantendrá marginado al predicador que solamente piensa en sí mismo y su beneficio, y no el de los demás. Si desea tener éxito en la predicación y tener la bendición de parte de Dios, entonces procuremos siempre en nuestras vidas tener la actitud correcta mientras servimos a Dios y a la hermandad. Esto será de gran provecho espiritual no solamente para la congregación y usted como predicador, sino también para su familia. Lamentablemente, muchas familias de predicadores sufren por causa de las malas decisiones y actitudes arrogantes que algunos tienen. No lastime a su familia, ni mucho menos su reputación. ¡Qué Dios nos ayude dándonos la sabiduría para conducirnos dignamente delante del Señor y la hermandad!

REFERENCIAS:

 

Reina Valera Revisada (1960). Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998. Print.

 

Louw, Johannes P., and Eugene Albert Nida. Greek-English lexicon of the New Testament: based on semantic domains 1996 : 494. Print.

 

Willie A. Alvarenga

P.O. BOX 210667

Bedford, TX 76095

(817) 268 3222; 681 4543

walvarenga@btsop.com

www.regresandoalabiblia.com

www.alvarengapublications.com

www.backtobibleknowledge.com

www.btsop.com

[1] Louw, Johannes P., and Eugene Albert Nida. Greek-English lexicon of the New Testament: based on semantic domains 1996 : 494. Print.

Aprovechando Bien el Tiempo en la Escuela de Predicación

APROVECHANDO BIEN EL TIEMPO EN LA ESCUELA DE PREDICACIÓN por Willie A. Alvarenga

nuevo logotipo en españolQué gran bendición tienen aquellos que gozan de la hermosa oportunidad de poder dedicar su tiempo completo al estudio de la Palabra de Dios. Esta es la bendición que gozan todos aquellos que tienen el privilegio de asistir a una Escuela de entrenamiento para predicadores del Evangelio.  Si esa escuela es Brown Trail, entonces tales estudiantes tienen la bendición de estudiar 54 cursos bíblicos en un periodo de 2 años. Un aproximado de 2,400 horas de estudio se dedica en el salón de clases a la Palabra de Dios. Sin embargo, esta bendición se puede convertir en algo negativo si usted no aprovecha a lo máximo la oportunidad que se le ha concedido de prepararse en el estudio de la Palabra de Dios.

Le invito a que juntos consideremos aquellos principios prácticos que nos pueden ayudar a aprovechar a lo máximo el estudio de la Palabra de Dios en una escuela donde su meta principal es preparar predicadores del Evangelio. A la misma vez, muchos de los principios aquí mencionados le pueden ser de grande utilidad a todos aquellos que estudian la Palabra de Dios en sus hogares, y congregaciones donde asisten.

SEA AGRADECIDO CON DIOS

“Dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo” – Efesios 5:20

Es en realidad una hermosa bendición el poder dedicar horas y horas al estudio de la Palabra de Dios. Esta es una bendición que no todos pueden gozar, ya sea por una razón u otra. Aquellos que sí tienen esta oportunidad deben agradecerle a Dios por ella. La Biblia nos enseña a ser agradecidos con Dios por todo lo que Él nos da (cf. Efesios 5:20; 1 Tesalonicenses 5:18).

El estudiante que tiene la bendición de poder estudiar la Biblia tiempo completo debe agradecerle a Dios por aquellos hermanos y congregaciones que se despojan de sus bienes para poder sostener económicamente a aquellos estudiantes que desean prepararse para el ministerio de la predicación. No solamente hay que darle gracias a Dios, sino también a nuestros hermanos en Cristo que nos aman tanto como para proveer para nuestro apoyo financiero. Sería muy difícil estudiar tiempo completo en una escuela de predicación y a la vez trabajar en lo secular.

Así que, para poder aprovechar a lo máximo el estudio de la Palabra en una escuela de predicación, el estudiante diligente de las Escrituras debe ser un Cristiano fiel agradecido por las bendiciones que Dios le da por medio de hermanos fieles quienes se preocupan por proveer para sus necesidades. El no ser agradecido impedirá que usted aproveche a lo máximo el estudio de la Palabra de Dios, ya que Él no bendecirá a un Cristiano que no es agradecido.

RECUERDE PORQUÉ VINO A LA ESCUELA DE PREDICACIÓN

“Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia” – Filipenses 1:21

Uno de los factores muy importantes que le ayudará a poder obtener lo mejor de su estancia en una escuela de predicadores es el recordar la razón principal por la cual usted ha deseado ingresar a un lugar donde se estudia la Palabra de Dios de una manera profunda. Todos aquellos que media vez ingresan a una escuela y olvidan la razón del porqué vinieron, abrirán la puerta a toda clase de pasatiempos que básicamente impedirán que sean grandemente beneficiados de lo que una escuela ofrece a los estudiantes de la Biblia.

            En el pasado he observado cómo estudiantes ingresan a la escuela de predicación y luego que han ingresado comienzan a envolverse en muchos problemas con sus compañeros y facultad de la escuela. En cierta ocasión un estudiante llegó hasta el punto de dividir una escuela y congregación por causa de sus actitudes pecaminosas que tuvo durante su corta estancia en la escuela. Dicho estudiante se olvidó de la razón por la cual vino a la escuela. Recuerde que usted no ha venido a un club social. Usted no ha venido para divertirse jugando durante el tiempo que se dedica al estudio serio de la Palabra de Dios.

            Procure a lo máximo siempre recordar que usted ha venido a la escuela a aprender de la Palabra de Dios. Por ende, dedique todo su tiempo a esta razón noble, la cual Dios siempre bendecirá. Si usted hace esto, créame que su estancia en la escuela será de mucha bendición para su vida como predicador del Evangelio de Cristo. El apóstol Pablo exhortó al Evangelista Tito a hacer lo siguiente,

“Exhorta asimismo a los jóvenes a que sean prudentes; presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad, palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence, y no tenga nada malo que decir de vosotros” (Tito 2:6-8, énfasis añadido).

Note que en esta porción de la Sagrada Escritura el Apóstol Pablo anima a Tito a que sea una persona seria y prudente. Esta es la clase de actitud que cada estudiante de la Biblia debe tener siempre presente en su vida como Cristiano. El apartarnos de esta clase de actitud resultará en muchos problemas que afectarán nuestra vida como predicadores del Evangelio.

SEA UN ESTUDIANTE DILIGENTE DE LA BIBLIA

“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como un obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad” – 2 Timoteo 2:15

El Apóstol Pablo exhortó al Evangelista Timoteo de la siguiente manera, “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad” (2 Timoteo 2:15). El estudiante de la Palabra de Dios que no posee una actitud diligente en el estudio de la Biblia nunca podrá gozar de la bendición de crecer en el conocimiento de la Palabra de Dios. Todos los grandes hombres del pasado y del presente que han sido conocidos y son conocidos como muy conocedores de la Palabra de Dios, lo han logrado por medio del estudio diligente de la Biblia. Muchos de ellos tuvieron el privilegio de prepararse en una escuela donde se capacitan ministros del Evangelio. Le aseguro que dichos hombres aprovecharon a lo máximo el estudio de la Biblia.

            El estudiante diligente de la Biblia poseerá la actitud de Esdras. Note lo que la Biblia dice de este hombre de Dios, “Porque Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová y para cumplirla, y para enseñar en Israel sus estatutos y decretos” (Esdras 7:10). Este gran hombre de Dios preparó su corazón para dedicarlo al estudio de la Palabra de Dios. Hermanos, esto es lo que significa ser un estudiante diligente de la Biblia. Todo aquel que toma muy en serio el estudio de la Biblia gozará de la gran bendición de poder estar muy bien familiarizado con la voluntad de Dios para con nosotros. Este conocimiento y sabiduría de Dios le ayudará a ser un instrumento para la honra y gloria de nuestro Padre celestial.

            El hermano Thomas B. Warren tuvo la oportunidad de debatir al ateo famoso, Anthony Flew (1976). Nuestro hermano hizo un excelente trabajo explicando las Escrituras y los argumentos internos y externos que comprueban la existencia de Dios. Yo le aseguro que si nuestro hermano Warren no hubiera sido un estudiante diligente de la Biblia, él no hubiera aceptado la oportunidad de debatir contra el ateo más famoso de aquel tiempo. Sin embargo, nuestro hermano fue un estudiante diligente de la Biblia, y por esta razón, nuestro hermano desempeñó un excelente trabajo en defender el tema de la existencia de Dios. Hermanos, hoy en día necesitamos más hermanos Warren, más Apolos (Hechos 18:24), más Esdras (Esdras 7:10), y muchas personas más que fueron estudiantes diligentes de la Palabra de Dios.

SIEMPRE VENGA PREPARADO AL SALÓN DE CLASES

“En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor” – Romanos 12:11

La preparación como estudiante en todos los aspectos es un imperativo en la vida de aquellos que han tomado el reto de crecer en el conocimiento de la Palabra de Dios. El estudiante siempre debe estar preparado cuando viene al salón de clases donde se estudia la Biblia. Por ende, cada estudiante siempre debe traer su Biblia, sus libros de estudio para los cursos que se consideran, suficiente papel, y suficientes lapiceros para tomar notas. El estudiante que siempre viene preparado con sus herramientas de estudio evitará el distraer a sus compañeros quienes están prestando atención a la información que el profesor está impartiendo. No es correcto que un estudiante siempre esté pidiendo prestado papel y lápiz para tomar notas. Mucho menos se ve bien que estudiantes estén pidiendo prestado Biblias dado a que se le olvido la de él.

No solamente venga preparado con aquellas cosas que necesitará durante el estudio de la Palabra de Dios, sino también, siempre venga preparado con una disposición noble, la cual le ayudará a absorber todo el conocimiento bíblico que se estará impartiendo en el salón de clases. El estudiante debe venir siempre preparado al salón de clases, física, mental y espiritualmente.

RECUERDE QUE LO QUE HACE LO HACE PARA EL SEÑOR

“Sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres” – Efesios 6:7

            Cuando el estudiante de la Palabra de Dios hace todo para agradar al Señor, entonces todo le saldrá bien. El éxito será una realidad ya que lo que hacemos para el Señor es bendecido por Él. Todos los ejemplos de personajes de la Biblia que sirvieron a Dios fueron bendecidos en gran manera porque siempre se preocuparon por agradarle, y hacer bien las cosas. ¿Cómo puedo saber si estoy haciendo las cosas para el Señor? La respuesta es simple: cuando usted pone diligencia a sus tareas, al asistir fielmente a las clases, el tomar notas de la información que se le presenta, y todo lo que la escuela le pide, entonces usted sabrá y sentirá en su corazón que está haciendo todo para el Señor. Todo estudiante cuya actitud es pereza no podrá agradar a Dios en lo que hace. Tal estudiante terminará siendo uno mediocre, el cual hace todo como sea, sin una actitud de diligencia. Tales estudiantes muchas veces son expulsados de la escuela, o si logran graduarse, luego más tarde terminan siendo despedidos de las congregaciones donde trabajan. Así que, recuerde siempre hacer todo para el Señor, y de esta manera usted será bendecido por Él.

AME A SUS COMPAÑEROS DE CLASE

“Un nuevo mandamiento os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros” – Juan 13:34

Una de las cosas que en ocasiones se puede notar entre los estudiantes es la falta de amor de los unos para con los otros. El estudiante de la Biblia debe recordar las hermosas bendiciones de cultivar una relación bonita con sus compañeros de  clase. Una de estas bendiciones es el apoyo espiritual que pueden tener con sus hermanos en Cristo. En ocasiones, ya después de graduarse de la escuela, los estudiantes se mantienen en comunicación para animarse el uno al otro. Recuerden que ustedes estarán haciendo el mismo trabajo de predicar el Evangelio de Cristo. También deben recordar que a lo mejor estarán experimentando los mismos problemas y desánimos que en ocasiones se presentan en el ministerio de la predicación.

Entiendo que en ocasiones es difícil cultivar una buena relación entre hermanos cuando muchos estudiantes tienen diferente carácter y manera de comportarse. Unos estudiantes son serios, mientras que a otros les gusta jugar. Es imperativo que aprendan a llevarse bien el uno con el otro. El respeto mutuo y el recordar que son hijos de Dios les ayudará a comportarse de una manera apropiada.  Los estudiantes deben recordar que todos los pasajes de la Biblia que estarán leyendo desde un pulpito en cuanto a practicar el amor fraternal también se aplican a ellos mismos. Tales pasajes son: Juan 13:34-35; Romanos 12:9-10; Filipenses 2:1-4 y muchos más. El predicar acerca del amor fraternal, y no practicarlo, constituirá una práctica inconsistente por parte suya. Si no aprendemos a amarnos los unos a los otros aquí en la tierra, entonces no podremos hacerlo cuando estemos en el cielo; Y por consiguiente, no podrán estar en el cielo. Así que, espero en el Señor que todos aprendan a vivir en armonía ya que esto es lo que Dios espera y demanda de cada uno de nosotros.

CONSIGA UNA BUENA BIBLIA DE ESTUDIO

“Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando las Escrituras para ver si estas cosas eran así” – Hechos 17:11

Una buena Biblia de estudio le ayudará en gran manera mientras examina el texto bíblico en el salón de clases. Obviamente toda Biblia de estudio tendrá notas que alguien más ha incluido en dicha Biblia. Por ende, es importante  que no crea todo lo que una Biblia de estudio incluye en los comentarios de la parte inferior.  En lo personal le recomiendo que escriba notas en el margen de su Biblia. Si es posible, le animo que consiga una que tenga margen ancho para que pueda escribir notas. Procure lo mejor posible de escribir notas en el margen de su Biblia de la mayor parte de la información que los instructores en la Escuela de Predicación le provean. Éstas le ayudarán mucho cuando desarrolle clases Bíblicas y sermones. Mi práctica regular es siempre escribir notas en el margen de mi Biblia. También procuro tener dos Biblias a las cuales les escribo notas, ya que si una se me pierde, tengo una de respaldo. Procure si es posible quedarse con la Biblia que usa en el salón de clases. En ocasiones estudiantes cambian de Biblia a cada momento, y esto impedirá que usted se enfoque en una o dos Biblias que pueda utilizar todo el tiempo. No sea un comprador impulsivo cuando se trata de Biblias, se lo digo por experiencia.

Otra cosa que le recomiendo es que siempre traiga en su Biblia unos dos o tres sermones que pueda predicar en cualquier momento que le pidan hacerlo. Recuerde de siempre estar preparado para cuando le pidan impartir una clase Bíblica o una predicación.

NO DESCUIDE A SU FAMILIA

“Porque si alguno  no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo” – 1 Timoteo 5:8

Esto es algo que todo estudiante debe evitar a toda costa—el descuidar a su familia. Recuerde que usted no solamente tiene la responsabilidad de prepararse para el ministerio de la predicación, sino que también tiene la obligación de cuidar y atender a su familia. Por ende, cada estudiante debe balancear muy bien su tiempo para las demandas de la escuela y las de su familia. Recuerde que su esposa y sus hijos lo necesitan. En lo personal me acuerdo que había ocasiones cuando mi hija de sólo tres años llegaba a mi cuarto cuando estaba preparando un escrito para una de mis clases. Ella llegó y quería jugar conmigo. Lo que hice fue dejar a un lado el escrito y tomar unos pocos minutos para jugar con ella. En otra ocasión estaba ocupado haciendo tareas cuando mi hija vino y me comenzó hablar. Lo que hice fue subirla y ponerla en una de mis piernas y le comencé a explicar lo que estaba haciendo. Luego mi esposa vino, y como ayuda idónea, la tomó de mis brazos y la llevó a la sala de nuestro apartamento para jugar con ella. Estudiantes, todos podemos hacer tiempo para dedicarlo a nuestras familias. El descuidarles traerá serias y terribles consecuencias. Hermanos, ¿De qué sirve que seamos los mejores estudiantes y predicadores de la Palabra de Dios cuando hemos descuidado a nuestras familias? Recuerde que cuando todos lo hayan desamparado, su familia seguirá a su lado apoyándolo. Así que, procure siempre no descuidarles.

En cuanto a este punto también vale la pena mencionar que las esposas de estudiantes deben apoyar a sus esposos en todo. Lo que su esposo estudiante está haciendo no es fácil, ya que la presión es mucha. En ocasiones tienen que memorizar libros completos de la Biblia, preparar varios escritos para diferentes cursos, estudiar para exámenes, y mucho más. Por ende, su esposo necesitará toda la ayuda posible de parte suya para lograr prepararse para el ministerio de la predicación. Así que, no lo deje solo, sino más bien, provéale todo el apoyo necesario.

EDIFIQUE SU BIBLIOTECA PERSONAL

“Trae, cuando vengas, el capote que dejé en Troas en casa de Carpo, y los libros, mayormente los pergaminos” – 2 Timoteo 4:13

Edificar una excelente fuente de estudio es algo que debe ser una prioridad para el estudiante de la Biblia. Esto implica la necesidad de invertir dinero para adquirir libros que le puedan ayudar en el área de investigación bíblica. Los siguientes libros deben formar parte de su biblioteca personal: diccionarios bíblicos, seculares, diccionarios de idiomas griego y hebreo, comentarios bíblicos, ayudas para estudiar los idiomas originales que se utilizaron en las Escrituras, libros de referencia sobre diferentes temas relacionados a la Biblia, etc.

            Es importante que el estudiante preste mucho cuidado de la clase de libros que estará comprando. No gaste su dinero en libros que no serán de ayuda para sus trabajos de investigación. Siempre utilice sabiduría al invertir dinero para la compra de libros. Si es posible, pregúntele a otros predicadores sanos en la doctrina cuáles son aquellos libros que ellos le recomendarían para estudiar la Palabra de Dios. Si usted desea una lista de libros que le pueden servir para el estudio de la Biblia, favor de comunicarse conmigo para proveerle esta información. Si es posible, aproveche todas las oportunidades donde libros son regalados. En ocasiones he visto como estudiantes desprecian oportunidades donde buenos libros se regalan, pero no desean adquirirlos. Si esta es la actitud que usted tiene, nunca podrá tener una buena biblioteca de recursos para el estudio de la Palabra de Dios. En lo personal, he tenido el privilegio de acumular una biblioteca personal de aproximadamente 3,000 libros. Estos recursos me han ayudado en gran manera para trabajos de investigación que he tenido que hacer tanto para la preparación de estudios, como trabajos que la universidad donde estudio me pide.

            También le recomiendo que acumule libros electrónicos que le puedan ayudar en la investigación de temas bíblicos. En lo personal tengo la oportunidad de tener aproximadamente 15,000 libros electrónicos tanto en inglés como español. Estos libros electrónicos los puede traer en su teléfono personal, como también en su computadora. Así que, procure con diligencia adquirir los más libros posibles para el estudio de la Biblia.

NO DEJE PARA MAÑANA LO QUE PUEDE HACER HOY

“No te jactes del día de mañana; porque no sabes qué traerá de sí el día” – Proverbios 27:1

Dejar para mañana lo que puede hacer hoy es un dicho o refrán que enseña una verdad muy importante para considerar. Todos los estudiantes que han ignorado este principio han experimentado muchos problemas en el estudio de la Palabra de Dios, y sus estudios en la Escuela de Predicación. En la Escuela de Predicación de Brown Trail nuestros estudiantes tienen 13 semanas para terminar todas las tareas que instructores les asignan. Estas tareas muchas veces incluyen memorización de libros completos de la Biblia, preparación de escritos de investigación, sermones, lecturas bíblicas, lecturas de libros asignados, exámenes, etc. Todas estas tareas requieren mucho tiempo para poder terminarlos y entregarlos a los instructores. Todo estudiante que no entregue tareas en la escuela está en peligro de ser expulsado. En el pasado nos hemos visto obligados a despedir estudiantes que no cumplen con sus tareas. Estudiantes caen en este problema por no organizar bien su tiempo para hacer sus asignaturas. Si desea terminar sus estudios y obtener lo mejor de su estancia en la escuela, entonces usted va a necesitar ser una persona diligente y bien organizada. Los estudiantes que dejan para última hora sus tareas se verán en grandes problemas ya que al final del trimestre, tendrán que entregar asignaturas y, a la misma vez, estudiar para exámenes finales. Esta es una combinación no recomendable. Por lo tanto, no se ponga en una situación difícil como esta.

ADQUIERA UNA BUENA COMPUTADORA PARA SU TRABAJO

            Hoy en día la computadora es una herramienta esencial para todo lo que hacemos en esta vida. Por medio de la computadora nos comunicamos con hermanos en Cristo en otros países, hacemos pagos de deudas que tenemos, imprimimos bosquejos de sermones, escribimos artículos bíblicos, escribimos estudios para la hermandad, utilizamos recursos electrónicos para el estudio de la Biblia, y mucho más. Por ende, cada estudiante debe estar muy bien familiarizado con el uso de una computadora. En lo personal le recomiendo que adquiera una buena computadora que le ayudará en las necesidades que usted tenga como estudiante de la Biblia. Si no sabe cuál computadora comprar, le animo que pregunte a todos aquellos hermanos que tienen experiencia con el uso de computadoras. Estoy seguro que ellos estarán en la mejor disposición de ayudarle a comprar la mejor computadora. Después que haya adquirido una, procure lo mejor posible de aprender cómo darle mantenimiento para que le pueda durar mucho tiempo.

            Todo estudiante de la Biblia debe estar muy bien familiarizado con los programas de Word, Publisher, Excel, y PowerPoint. Estos son programas que se utilizan con mucha frecuencia y que le ayudarán en gran manera en el desarrollo de boletines, bosquejos de sermones, y mucho más. Procure aprender lo m5s que pueda sobre el uso de las computadoras. Muchas veces no es necesario tomar un curso de computación para aprender a usarlas. En lo personal, todo el conocimiento que he adquirido de las computadoras ha sido por medio de preguntas e investigaciones que he hecho en www.google.com Si tiene la oportunidad de tomar un curso de computación, le animo a que lo aproveche a lo máximo.

BUSQUE BUENOS PROGRAMAS DE BIBLIA QUE LE PUEDAN AYUDAR

Varios son los programas de Biblia que están disponibles para el estudiante de la Biblia. Algunos de estos programas electrónicos incluyen: Logos, CompuBiblia, Biblioteca electrónica Caribe, E-Sword en español, y muchos más. El programa de Logos[1] esta de venta con facilidad de pagos mensuales. Este programa tiene muchas ayudas para estudiar los idiomas originales de la Biblia, como también varios libros, y diccionarios. El programa E-Sword en español puede ser adquirido gratuitamente. Este programa contiene varios recursos importantes para el estudio de la Biblia. Así que, si tiene la oportunidad de instalar estos programas en su computadora o teléfono personal, le animo a que lo haga. Como ya he mencionado anteriormente, dichos recursos electrónicos pueden ser llevados por usted dondequiera que vaya. Esto hará el estudio de la Biblia más práctico ya que podrá traer una biblioteca electrónica completa con usted en cualquier parte.

PRESTE MUCHA ATENCIÓN DE LO QUE EL INSTRUCTOR IMPARTE EN EL SALÓN DE CLASES

“Abrió, pues, Esdras el libro a ojos de todo el pueblo, porque estaba más alto que todo el pueblo; y cuando lo abrió, todo el pueblo estuvo atento” – Nehemías 8:5

Este es un asunto de suma importancia ya que si no lo hace, no podrá obtener el beneficio de las clases impartidas. Toda la información que el instructor le enseña debe considerarla como algo que le va ayudar en su ministerio como predicador. Recuerde que usted está en la escuela para aprender lo que ellos le estarán enseñando. El dormirse en la clase, el hablar con su compañero durante la exposición del material, o simplemente distraerse con cualquier cosa impedirá que usted aprenda mucho de lo que se le enseña. Es imperativo que usted preste mucha atención al instructor, ya que esto le ayudará a crecer en el conocimiento de la Palabra de Dios.

            En el pasado ha habido ocasiones cuando el estudiante no presta atención debida cuando el instructor imparte su clase; y luego después cuando el estudiante imparte una clase bíblica en la congregación, y le hacen una pregunta relacionada a lo que ya se le enseñó, muchas veces el estudiante no puede responder dado a que no supo apreciar la información que se le presentó en el salón de clases. Cuando venga a la escuela, le animo que venga muy bien preparado, y con una mente dispuesta a recibir el conocimiento que se le impartirá. Los instructores han estudiado largas horas para poder impartir el conocimiento en el salón de clases. Una de las cosas que podemos hacer para apreciar el esfuerzo que ellos hacen es prestar mucha atención a lo que nos enseñan.

NO TENGA TEMOR DE PEDIR AYUDA CUANDO NO ENTIENDE LO QUE TIENE QUE HACER

“Él dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él” – Hechos 8:31

El temor y la falta de confianza por parte del estudiante es una de las causas por las cuales no crece en el conocimiento de la Palabra de Dios. Muchas veces, por temor a preguntarle al instructor, el estudiante se encuentra confuso en cuanto a lo qué debe hacer y cómo debe hacerlo, que básicamente llega al punto en el cual lo hace de una manera incorrecta, y luego termina con una mala calificación. Si usted no sabe cómo escribir un escrito asignado por el instructor, entonces le sugiero que pida ayuda. Cualquier pregunta que usted pueda tener para el instructor, no vacile en preguntarle. Recuerde que los instructores están en la escuela para ayudarle. Por ende, tome ventaja de esta ayuda, y pídale que le orienten en lo que debe hacer, ya que de esta manera, podrá tener un conocimiento básico de lo que se espera de usted. La única manera de poder aprender correctamente es preguntando e investigando cuando tengamos preguntas o dudas de cómo se debe hacer algo.

            Cuando su servidor fue estudiante de la escuela, recuerdo que en la primera semana de clases estaba sumergido en la confusión y no sabía cómo hacer muchas cosas. En cierta ocasión le pedí ayuda a un graduado de la escuela, pero rehusó extenderme la mano para orientarme. Este no debió de ser el caso, pero lamentablemente así sucedió. En lo personal, debí haber acudido al instructor para que me orientara en todas mis preguntas, pero, lamentablemente, no lo hice. Así que, no quiero que a usted le suceda lo mismo. Cualquier pregunta o duda que tenga, no la guarde en su corazón, sino más bien, aclare cualquier duda hablando con el instructor que le asignó la tarea.

PROCURE RETENER LO MÁS QUE PUEDA DE LO QUE APRENDE

“Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido” – 2 Timoteo 3:14

            Así es hermanos. Es imperativo que usted procure retener lo más que pueda de la información que se le está impartiendo en el salón de clases. Ningún maestro de Biblia pudiera impartir clases si no hubiera retenido información bíblica para poder compartirla a otros. Si usted desea tener éxito en el ministerio de la predicación como maestro de Biblia, es imperativo que usted entrene su mente para retener lo más que pueda. Obviamente no podrá retener todo lo que se le enseña, sin embargo, lo que usted retenga y memorice, le ayudará en gran manera a estar siempre preparado para enseñar la Palabra de Dios en cualquier lugar donde usted se encuentre, ya sea que tenga o no tenga sus notas. Lo más que usted retenga de las clases que estudia le ayudará a estar preparado para las preguntas de los exámenes y para el tiempo en el cual usted imparte una clase bíblica en la congregación donde predica (cf. 1 Pedro 3:15).

RECUERDE QUE LA HERMANDAD DONDE USTED PREDICARÁ ESPERARÁ MUCHO DE USTED

“Decid a Arquipo: Mira que cumplas el ministerio que recibiste en el Señor” – Colosenses 4:17

La congregación donde usted estará predicando, ya sea tiempo completo o medio tiempo, esperará mucho de usted, ya que ellos saben que usted ha tenido la oportunidad de dedicar muchas horas al estudio de la Palabra de Dios. Toda congregación que sabe que usted ha dedicado dos años al estudio intensivo de las Escrituras esperará que usted posea un gran conocimiento de la Palabra de Dios. Ellos esperaran que usted pueda responder la mayoría de las preguntas bíblicas que le estarán haciendo. Por ende, es imperativo que usted aproveche a lo máximo el tiempo que dedica en la escuela de predicación. Esto le ayudará en gran manera a ser un estudiante diligente de la Biblia. Será un asunto de vergüenza el que el estudiante no pueda responder las preguntas más básicas de la Biblia después que se ha graduado de una escuela donde dedicó cientos de horas al estudio de la Biblia. Esto simplemente no puede ser el caso. Ahora, con esto no estoy diciendo que el estudiante que ha asistido a una escuela de predicación deba responder todas las preguntas que le hacen. Esto no es lo que estoy diciendo. En ocasiones habrá momentos cuando le van hacer una pregunta, y usted tendrá que investigar antes de proveer una respuesta bíblica. Aun los predicadores con más experiencia batallan en ocasiones para dar una respuesta a una pregunta difícil. Sin embargo, lo que sí estoy diciendo es que los estudiantes que han recibido entrenamiento en la Palabra de Dios deben estar muy bien preparados para impartir clases, sermones, y responder preguntas que los miembros puedan hacer durante una clase bíblica, o después del servicio. Por lo tanto, recuerde que se esperará mucho de usted por el simple hecho de que ha recibido mucho conocimiento de la Palabra de Dios. Y, usted debe estar preparado para este reto.

MANTENGA UNA ACTITUD DE HUMILDAD

“Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión” – Romanos 12:16

No importa cuánto conocimiento de la Biblia usted tenga, siempre debe mantener una actitud de humildad. Ninguna persona desea estar alrededor de alguien que piensa que lo sabe todo. La soberbia, el orgullo, y la altivez, son actitudes que no deben estar en la vida del estudiante de la Palabra de Dios. Si usted aprovecha a lo máximo la escuela de predicación, usted va a crecer mucho en el conocimiento de la Biblia. Usted tendrá cientos de pasajes de la Biblia memorizados, y tendrá la respuesta a muchas preguntas de la Biblia. Sin embargo, todo este conocimiento debe mantenerle humilde en cuanto a su actitud como predicador. En ocasiones escuchamos cómo estudiantes graduados de escuelas de predicación salen y llegan a congregaciones con una actitud de altivez, retando, y debatiendo con todo mundo en el conocimiento de la Biblia, y dejando la impresión de que solamente ellos conocen la Biblia y los demás no. Es imperativo que notemos los ejemplos bíblicos que Dios nos ha dado por medio de Su Palabra; ejemplos en los cuales vemos como Apolos, aunque tenía mucho conocimiento de la Biblia, fue un personaje que estuvo dispuesto a ser corregido por otros (Hechos 18:24-28). El Apóstol Pablo fue un predicador del Evangelio con mucho conocimiento de la Palabra; Sin embargo, él siempre mantuvo una actitud de humildad ante los hermanos en Cristo. Nosotros también debemos hacer lo mismo. Siempre les he dicho a los estudiantes de la escuela que si ellos enseñan en una clase bíblica donde sacaron un texto fuera de contexto, y que si un hermano viene y les corrige en cuanto a esto, ellos deben ser suficientemente humildes para aceptar la corrección, y corregir lo que tengan que corregir, no importando que tanto conocimiento de la Biblia tengan. Hermanos, siempre vistámonos de humildad en todo lo que hacemos (Colosenses 3:12). Le aseguro que el éxito será suyo si siempre practica la humildad en su vida como predicador. Nunca deje que se le suba a la cabeza la arrogancia o la altivez (cf. Santiago 4:6; 1 Pedro 5:6-7).

DEJE QUE LA BIBLIA TRANSFORME SU VIDA PARA BIEN

“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” – Romanos 12:2

Estudiantes, esto es algo que siempre debe ser el caso en su vida. Es totalmente ilógico estudiar la Biblia casi todos los días de la semana, y no dejar que la Palabra de Dios transforme nuestras vidas para bien. El hecho de estar expuesto a la enseñanza bíblica debería de ayudarnos a ser mejores ejemplos cada día. En ocasiones me sorprende ver cómo estudiantes vienen y estudian por dos años, lo cual es un total de aproximadamente 2,400 horas de estudio bíblico, y no se nota un cambio para bien en su carácter y manera de ser. El estudio de la Palabra debe ayudarnos a ser mejores predicadores del Evangelio, mejores padres de familia, mejores esposos, mejores hijos de Dios. Sin embargo, en algunas ocasiones, lamentablemente, este no es el caso. Por lo tanto, le animo a que por favor permita que  la Palabra de Dios le ayude a ser una persona entregada totalmente al servicio de Dios, y con una actitud que motive a otros a experimentar un cambio de vida al estudiar la Biblia. Recuerde que usted estará esperando un cambio en la vida de aquellos a los cuales les estará predicando la Palabra; Sin embargo, si usted no es un ejemplo en su propia vida, esto será un tropiezo para que otros puedan hacer lo que Dios espera. Cada estudiante de la Palabra debe recordar que Dios nos dio la Biblia no solamente para nuestra información, sino también para nuestra transformación (2 Corintios 5:17).

RESPETE A SUS INSTRUCTORES

“Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra” – Romanos 13:7

Siempre procure respetar a todos aquellos hermanos en Cristo que toman el tiempo para ayudarle en su formación como ministro del Evangelio. Recuerde que ellos desean lo mejor de usted. Será un obstáculo muy grande para su crecimiento espiritual el que usted no respete a sus instructores. Procure no darse a la broma con ellos, ya que esto puede resultar en que usted o ellos le falten el respeto. Debe haber mucha seriedad en la relación que instructores y estudiantes deben tener. Recuerdo que cuando yo fui un estudiante en la escuela de predicación, mi actitud para con ellos siempre fue una de respeto. Entiendo que en ocasiones, cuando los instructores son jóvenes, muchas veces se tiende a pensar que ellos no pueden ser respetados por causa de su edad. Le animo que nunca piense que este es el caso. Aunque sean jóvenes, siempre procure respetarles. Créame que lo agradecerá más adelante en su vida como predicador. Nuestro Señor Jesucristo dijo lo siguiente durante la exposición del Sermón del Monte, “Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos…” (Mateo 7:12). El Apóstol Pablo también dijo a los santos en Roma, “Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra. No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros…” (Romanos 13:7-8).

ORGANIZA BIEN TUS TAREAS

“En lo que requiere diligencia, no perezosos…” – Romanos 12:11

Mucho del éxito que usted tenga en la escuela de predicación dependerá de la manera de cómo usted se organice en sus tareas que instructores le asignan. Usualmente la primera semana de un nuevo trimestre es cuando sus instructores le dirán qué es lo que ellos esperarán de usted, es decir, con relación a las tareas que tendrá que hacer. Tales tareas consistirán en memorización de varios textos bíblicos, lecturas de libros de la Biblia, como también de libros de referencia asignados, desarrollo de escritos de investigación, bosquejos de sermones, etc. Usted tendrá aproximadamente 12 semanas para completar todas sus tareas. Algunas asignaturas deben ser entregadas antes de que el trimestre concluya, mientras que otras, se espera que sean entregadas al final del curso. Si usted no se organiza con sus asignaturas, esto causará que usted no las termine a tiempo. Por lo tanto, como dice el dicho, “No deje para mañana lo que puede hacer hoy.” Procure organizar sus tareas en orden de prioridad, es decir, trabaje primero en las tareas difíciles, y luego en las menos complicadas. Si es posible, le recomiendo que apunte en una agenda las fechas cuando tiene que entregar trabajos asignados. También le sugiero que escriba todas sus tareas en una hoja, y luego pegue dicha hoja en la pared, al frente del escritorio donde siempre trabaja, ya que esto le ayudará a recordar las tareas que necesita entregar.

RECUERDE LA HONESTIDAD TODO EL TIEMPO

“Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel” – 1 Corintios 4:2

La honestidad es la llave que le abrirá muchas puertas al éxito. Por ende, procure siempre ser honesto en todo lo que hace. El estudiante diligente de la Biblia evitará a toda costa el ser culpable de copiar en los exámenes, robar material que no le pertenece, lo cual es conocido como plagio, o deshonestidad académica,  mentir a sus instructores, o todo aquello que viola principios bíblicos de honestidad e integridad. La presión de las tareas o las diferentes responsabilidades que pueda tener muchas veces puede llevar a los estudiantes a practicar la mentira. Esto es algo que debe evitar siempre. Recuerde que Dios aborrece los labios mentirosos (cf. Proverbios 12:22). En el pasado estudiantes han sido expulsados de la escuela por razones de mentiras y copiar durante los exámenes. No permita que esto le pase a usted. Si usted practica la honestidad todo el tiempo, esto le ayudará a ser un buen estudiante para la honra y gloria de Dios. Uno de mis pasajes favoritos en cuanto a la integridad espiritual se encuentra en Tito 2:6-8. Note lo que Pablo le dice a Tito, “Exhorta asimismo a los jóvenes a que sean prudentes; presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad, palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence, y no tenga nada malo que decir de vosotros.” Siempre recordemos que los ojos de Dios están en todas partes (Proverbios 15:3). Así que, nunca nos engañemos practicando la deshonestidad.

APRENDE A TOMAR NOTAS DE LAS CLASES QUE SE LE IMPARTEN

“Reten la forma de las sanas palabras que de mí oíste, en la fe y amor que es en Cristo Jesús” – 2 Timoteo 1:13

            Las notas que usted toma de las clases le ayudarán mucho en el futuro. Estas notas le ayudarán cuando usted estudie para una clase bíblica, o para un examen que el instructor le pueda dar. Si es posible, aprenda como escribir utilizando una computadora. Si aprende a escribir muchas palabras por minuto, esto le ayudará a poder tomar buenas notas que le ayudarán en gran manera. Si escribe a mano, procure usar códigos o abreviaciones para que no tenga que escribir palabras completas. En lo personal, siempre le recomiendo a los estudiantes que no escriban aquellas cosas que ellos ya conocen. Por ejemplo, no escriba en su cuaderno o computadora que el bautismo es esencial para la salvación, ya que esto usted ya lo sabe. Mejor enfóquese en escribir información que es nueva para usted, es decir, definiciones de palabras de la Biblia, fechas, citas bíblicas, y todo aquello que le puede servir en el futuro. Es imperativo que aprenda cómo tomar notas, de otra manera, no podrá tener información adicional para su estudio personal. Procure guardar y respaldar todas las notas que toma. En ocasiones estudiantes no son organizados en este aspecto y terminan perdiendo sus notas de varios meses. Si está dentro de su presupuesto, procure comprar una memoria USB para guardar sus notas y material que ha escrito.

NO FALTES O LLEGUES TARDE A LAS CLASES

“Retén el consejo, no lo dejes; Guárdalo, porque eso es tu vida” – Proverbios 4:13

Este punto bajo consideración es uno de mucha importancia. El faltar a las clases durante la semana le traerá serias consecuencias. Cada día que falta usted se atrasará en el trabajo que debe hacer. No solamente esto, sino que también perderá la información que los instructores habrán presentado en el salón de clases. En la escuela, cada vez que un estudiante falta, el estudiante representante tiene la responsabilidad de grabar las clases en audio, para que el estudiante que estuvo ausente, pueda tener la información que se presentó por el instructor. Sin embargo, es imperativo que recuerde que el estudiante tiene la responsabilidad de escuchar todas las clases que perdió para tomar notas y poder entregarlas al director. Esto, sin duda alguna, implica más trabajo para usted, ya que tendrá que escuchar las clases, y seguir con sus tareas diarias. Cuando estuve en la escuela como estudiante, me propuse nunca faltar a las clases. Gracias a Dios, logré hacerlo, y termine mis dos años de estudio con un reconocimiento por “asistencia perfecta” a las clases. Me propuse hacer esto, no necesariamente por el incentivo que se ofrecía, sino porque no deseaba perder ni un día de las clases que mis instructores impartían. Recuerde que en el salón de clases es donde se imparte el conocimiento que usted necesitará para lograr crecer en conocimiento de la Palabra de Dios. Entendemos que en ocasiones se presentarán emergencias en las cuales no podrá estar en la escuela; Sin embargo, si no es una emergencia, le sugiero que no desaproveche la oportunidad de estudiar la Palabra. Procure siempre ser responsable en todo lo que hace, ya que esto le ayudará a tener éxito como predicador del Evangelio.

APRENDA A USAR LA INTERNET

            El Internet es una de las excelentes herramientas que el estudiante tiene a su alcance. Por medio de él puede hacer trabajos de investigación haciendo uso de diccionarios, comentarios, artículos, libros de conferencias, y libros de referencia disponibles en Sitios Web. En lo personal estoy muy agradecido por este medio tecnológico, ya que me ha sido de mucha ayuda para el desarrollo de temas que he tenido que preparar para conferencias o material bíblico para las clases que imparto. Es importante que el estudiante de la Biblia esté muy bien familiarizado con todos aquellos Sitios de la Web donde puede acudir para trabajos de investigación. El Sitio www.google.com es uno que siempre he utilizado para la búsqueda de información bíblica y secular. En este Sitio usted puede encontrar una variedad de información que puede ser de mucha ayuda para usted. Si desea una búsqueda más concreta para sus trabajos de investigación, y desea considerar el trabajo de personas muy estudiadas en las áreas académicas, entonces le recomiendo que visite: www.googlescholar.com Este es otro Sitio de Google que usted puede utilizar para trabajos más profesionales.

            Mi Sitio Web, www.regresandoalabiblia.com es recomendado a todos los que deseen considerar material bíblico en inglés y español. En este Sitio usted podrá encontrar comentarios bíblicos, notas de estudio de diferentes temas, preguntas y respuestas, libros de sermones, lecciones en PowerPoint, y enlaces a otros Sitios Web donde usted podrá encontrar material adicional. Durante la primera o segunda semana de clases de un nuevo trimestre, todos los nuevos estudiantes reciben un CD con todos los estudios que su servidor ha escrito, y compilado. Este CD se llama, “Biblioteca Electrónica Regresando a la Biblia.” Este material le puede servir mucho, especialmente cuando no tiene acceso al Internet en su casa. Otro Sitio Web de mucha ayuda es el de Apologetics Press: http://espanol.apologeticspress.org/espanol/ Aquí usted podrá encontrar material adicional en español, como también en inglés. El hermano Moisés Pinedo ha traducido al español mucho material que hermanos de habla inglés han escrito. Nuestro hermano también mantiene un Sitio Web llamado “Enfoque Bíblico” www.enfoquebiblico.com

            Animamos a todos nuestros estudiantes a que tomen el tiempo para aprender cómo hacer uso de estas excelentes herramientas de estudio. A la misma vez, es imperativo que provea una palabra de advertencia en cuanto al uso del Internet. Es importante que el estudiante sepa que este medio tecnológico puede ser utilizado de una manera negativa. Por lo tanto, tenga mucho cuidado de lo que usted hace con el Internet. Esta herramienta pudiera ser un medio de destrucción para usted. Por ende, use de mucha sabiduría al considerar navegar a través de este medio tecnológico.

PROCURE APRENDER INGLÉS LO MÁS QUE PUEDA

El tomar tiempo para aprender inglés le ayudará mucho en el estudio de la Biblia. Mucho material excelente se ha escrito en el idioma inglés; por consiguiente, si usted desea tomar ventaja de dicho material, usted necesitará aprender cómo leer el inglés. Todos los hermanos que son bilingües y que estudian la Biblia en dos idiomas le pueden hablar de los grandes beneficios que gozan al tener el privilegio y la bendición de poder considerar material en dos idiomas. Si usted logra aprender este idioma, usted tendrá a su alcance mucho material que le ayudará a crecer en el conocimiento de la Palabra de Dios. En lo personal le puedo decir que el 85 % de los libros de mi biblioteca personal son en inglés. Estoy muy agradecido con Dios por la oportunidad que he tenido de poder leer, escribir, y hablar este idioma. Así que, procure lo más que pueda aprenderlo, especialmente si usted vive en Estados Unidos.

RECUERDA LAS REGLAS DE LA ESCUELA

            Otra de las cosas que le puede ayudar a tener éxito durante su estancia en la escuela de predicación es el recordar las reglas por las cuales la escuela se guía. Las reglas de la escuela son para beneficio de los estudiantes y para que todo se haga decentemente y en orden. En la mayoría de las veces, estudiantes que no se sujetan a las reglas de la escuela tendrán problemas sujetándose a lo que los ancianos de la congregación donde trabajarán les pedirán. Las reglas de la escuela ayudan a los estudiantes a desarrollar una actitud de humildad y obediencia hacia aquellos que están en autoridad. Si no aprendemos a obedecer reglas, mucho menos podremos esperar que otros lo hagan. Así que, seamos buenos ejemplos en obediencia y prontitud ya que esto nos llevará muy lejos en el éxito que Dios desea que tengamos.

CONCLUSIÓN

Muchas gracias hermanos por haber tomado el tiempo para considerar los consejos aquí presentados. Es mi oración y deseo que todos ustedes tengan éxito como estudiantes de la Palabra de Dios. Le animo a que siempre se esfuerce por ser un instrumento de honra para nuestro Padre celestial. Usted tiene mucho potencial para dar lo mejor de usted, y así de esta manera, contribuir para el crecimiento numérico y espiritual de la Iglesia de Cristo para la cual usted estará trabajando. En la Biblia tenemos varios ejemplos de hombres y mujeres de fe que agradaron a Dios viviendo una vida santa y diligente al estudio de las Sagradas Escrituras. Le invito que por favor considere estos ejemplos, y los ponga en práctica en su diario vivir. Si de una manera u otra le puedo ayudar con consejos adicionales, favor de tomar el tiempo para contactarme y con mucho gusto le estaré ayudando  ¡A Dios sea siempre la honra y la gloria en todo lo que hacemos!

Willie A. Alvarenga

P.O. BOX 210667

Bedford, TX 76095

(817) 268 3222; 681 4543

www.regresandoalabiblia.com

buscandoalperdido@yahoo.com

[1] Visite www.logos.com para mayor información en cuanto a los programas de Biblia que están disponibles.

La Necesidad de la Predicación

LA NECESIDAD DE LA PREDICACIÓN por Robert Stapleton

1 CORINTIOS 9:16

Robert Stapleton 2016El mensaje del evangelio es el mensaje más puro y dulce que una persona puede esperar o escuchar. A pesar del número de factores demográficos, el evangelio es el perfecto remedio para el pecado. Como iglesia del Señor, nuestro amor por este mensaje debe continuar sin disminución por todos los años. Lo único que se compara a escuchar este mensaje es el privilegio y placer que tenemos en predicarlo a otros. Mientras que la población del mundo aumenta, de la misma manera aumenta la necesidad de predicar dado al hecho de que hoy, más que nunca, existen más personas perdidas.

            En este manuscrito se me ha pedido que trate específicamente con dos puntos que el apóstol Pablo menciona en 1 Corintios 9. Primero, debo hablar sobre “la necesidad de la predicación” así como se ve en las palabras del apóstol en el versículo 19. Y, segundo, se me ha pedido hablar sobre “el derecho que Pablo tenía de recibir apoyo financiero por parte de los hermanos, aunque él mismo decidió no tomar ventaja de este derecho”.

CUERPO:

                        Mientras consideramos los pensamientos de Pablo sobre la predicación así como se observan en 1 Corintios 9:16, estemos conscientes del hecho de que ciertas cualidades deben estar en aquellos que predican, si es que desean tener éxito en sus esfuerzos. En la mayor parte de las veces, estas cosas son ignoradas, creyendo que “cualquier persona puede ser un predicador”. Así como se les dice muchas veces a los estudiantes de la Escuela de Predicación de Brown Trail, “¡La predicación es algo más serio que un ataque al corazón!” Si esto es verdad, entonces sería ridículo que alguien crea que puede tener éxito cuando no se ha preparado adecuadamente para hacer el trabajo de predicador. Es revelador observar que los apóstoles pasaron por un programa de enseñanza de tres años bajo la atenta mirada del Maestro de Maestros (Mateo 10:19, 20). Y luego, por supuesto, después de Su ascensión al cielo, el Espíritu Santo les guio a “toda la verdad” (Juan 16:13). En la actualidad, no contamos con la operación directa del Espíritu Santo como se llevó a cabo en el primer siglo, por ende, la necesidad de prepararnos para predicar es apremiante.

                        Mientras examinamos estas cualidades, lo primero que deseo sugerir es que el aprendizaje es indispensable (2 Timoteo 3:15; 2 Timoteo 2:15). El obtener un diploma o grado en Biblia es bueno, pero simplemente graduarse de una institución de aprendizaje no lo hace un predicador del evangelio. Debe existir un continuo esfuerzo por parte del predicador para crecer en el conocimiento de la Palabra de Dios de tal manera que pueda asistir a otros a crecer de la misma manera. Los predicadores que han de tener éxito deben estudiar y cavar hondo para “desenterrar” las muchas “pepitas” de la verdad que se encuentran en la Palabra de Dios, y traerlas para que sean escuchadas por la iglesia. Timoteo fue animado a “ocuparse en la lectura” (1 Timoteo 4:13) para que su “aprovechamiento sea manifiesto a todos” (1 Timoteo 4:15). Esto resultaría en un reflejo de su crecimiento personal el cual resultará en el crecimiento de aquellos que le escuchen (1 Timoteo 4:16).

                        En segundo lugar, sugerimos que debe existir una compulsión que se observe en la vida de aquel que desea ser un predicador del evangelio. Los predicadores del evangelio deben ser obligados por la necesidad e impulsados por la belleza y la excepción del evangelio como podemos observar en las palabras de Pablo, “Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!” (1 Corintios 9:16). Jeremías, el “profeta llorón”, sintió como si ya no podía “guardar silencio” cuando de predicar la Palabra de Dios se trataba (Jeremías 4:19). Luego habló de cómo la “Palabra” estaba en su “corazón como un fuego ardiente metido en sus huesos” (Jeremías 20:9). ¡Qué esta misma compulsión nos lleve al nivel que Dios desea que alcancemos como predicadores del evangelio!

                        También sugerimos que debe haber convicción. Uno debe estar plenamente convencido de que solamente existe un mensaje que puede traer a las personas de regreso a Dios, y que este mensaje se encuentra solamente en la Palabra de Dios (Romanos 1:16; Hebreos 4:12). No hay problema que los miembros de la iglesia hablen de convicciones, todo y cuando ellos entiendan de lo qué están hablando y la manera correcta de llegar a una convicción de lo que Dios desea de cada uno de nosotros.  De hecho, me temo que nuestro fracaso de no usar la Palabra muchas veces nos roba de la razón necesaria para nuestros esfuerzos.

Además, sugerimos que debe haber un compromiso. Debe haber una actitud de “debo seguir adelante lo más que pueda” en el predicador que desea predicar la Palabra. Demasiados tenemos en la actualidad que están listos para “arrojar la toalla” cuando las cosas se tornan difíciles en el ministerio. Un estudio de la vida de Pablo claramente muestra que él no era esta clase de predicadores. La lista de los sufrimientos que experimentó por la causa de Cristo es demasiado claro como para no darnos cuenta del serio compromiso que él tuvo (2 Corintios 11:23-28). Su compromiso a la verdad fue transmitida a Timoteo mientras Pablo “le encargo” que “predicara la Palabra a tiempo y fuera de tiempo, redarguye, reprende y exhorta con toda paciencia y doctrina” (2 Timoteo 4:2).

La predicación es una parte importante del trabajo general de la adoración y obra de la iglesia. La Palabra de Dios no ha cambiado desde el primer siglo. El mensaje sigue siendo el mismo, y seguirá trayendo los mismos resultados como lo hizo en el primer siglo cuando este mensaje fue predicado (Romanos 10:13-17; Hechos 2:37, 38; Hebreos 4:12). En 1 Corintios 9, el apóstol Pablo enfatizó la necesidad de predicar el evangelio de tal manera que no “abusó” su “poder en el evangelio” (1 Corintios 9:18). Por lo tanto, su punto de énfasis fue el siguiente; ¡se trataba del mensaje y no del mensajero!

Mientras analizamos el punto enfatizado por Pablo, debemos con honestidad observar al predicador y su mensaje. En repetidas veces, Pablo enfatizó donde se encontraba “el poder para salvación”. En Romanos 1:16, se nos dice que se encuentra en “el evangelio”. En 1 Tesalonicenses 2:4 se enfatiza que los apóstoles pusieron su “confianza” en el evangelio que predicaban y no en las palabras que agradaban a los hombres. Aunque los predicadores sirven como ejemplos de los creyentes (1 Timoteo 4:12), el ser vistos como “buenos ministros” proviene de una vida y enseñanza que han aprendido de su estudio de la Palabra de Dios (1 Timoteo 2:6; 2 Timoteo 2:15).

Regresando a 1 Corintios 9:16, notamos el hecho de que el evangelio fue el mensaje exclusivo del apóstol Pablo cuando se trataba de la salvación. De este mensaje y otros, también notamos que Pablo creía que la maldición del cielo descansaba sobre él …

…si fallaba en predicar

… y si predicaba otra cosa que no fuese el evangelio

(Gálatas 1:9).

A menudo me he preguntado por qué un hombre querría predicar cualquier otra cosa que no sea el Evangelio, ya que en él, y sólo él, única y exclusivamente se encuentra el “poder de Dios para salvación” (Romanos 1:16). Cuando el evangelio es el mensaje singular del predicador, entonces no hay espacio para reseñas de libros, testimonios personales y especulaciones filosóficas. Todo lo que necesitamos para “predicar a Jesús” (Hechos 8:35) es la “antigua” predicación del “evangelio de Jerusalén” de la manera que lo observamos en el libro de los Hechos.

El mundo está lleno de aquellos que lo único que hacen es regurgitar aquello que han sido alimentados por una constante dieta por parte de los predicadores denominacionales. Sin embargo, la verdad es que la gente desea el evangelio, así que, démosles este mensaje, lo cual nos lleva de regreso a la necesidad de predicar la Palabra. Cuando enfatizamos el asunto de esta necesidad, nos enfrentamos con la pregunta del porqué deberíamos predicar la Palabra de Dios, cual pregunta es respondida por las Escrituras.

En primer lugar, sugerimos que esta necesidad debe ser suplida porque tenemos un mandamiento explícito dado a cada uno de nosotros. Pablo, escribiendo a Timoteo, le da un “encargo” para que “predique la Palabra” (2 Timoteo 4:2). Alguien probablemente argumente que este encargo fue dado a Timoteo. Sin embargo, a principios de esta misma epístola, Pablo había dado instrucciones en cuanto a la “cadena de progresión” relacionado con el “dictar” las enseñanzas de uno a otro para las generaciones sucesivas de “hombres fieles”. Notemos lo que fue escrito en 2 Timoteo 2:2, “…Y lo que has oído de mi ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros” Por ende, el mandamiento de “predicar la Palabra” se aplica a “hombres fieles” en generaciones sucesivas del tiempo, incluyendo nuestros días.

Además, sugerimos que esta necesidad debe ser suplida porque la gente le va a dar la espalda a la verdad y se volverán a las fabulas. La verdad es evidente; no hay salvación en las fabulas (1 Timoteo 1:4; 4:7; 2 Timoteo 4:4). Recordemos lo que el Señor dijo en Juan 8:32 concerniente a la función que “la verdad” tiene en la salvación del hombres, “…Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”. Cuando conocemos lo que es la verdad, i.e., la Palabra de Dios (Juan 17:17), entonces entendemos porque es importante predicarla para que la gente conozca lo que es necesario para mantenerse en el “angosto camino” de la vida (Mateo 7:13, 14).

Mientras reconocemos que la gente se está volviendo a toda clase de fabulas, entonces entendemos qué tan importante es que ellos reciban una buena “dosis” de la Palabra de Dios. Usted y yo podemos recordar las palabras del salmista David en Salmo 119:11, “En mi corazón he guardado tus dichos para no pecar contra ti”. Popular o no, nuestra responsabilidad es proveer a otros aquello que puede sustentarles espiritualmente. Note lo que Jesús le dijo al diablo, “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que proceda de la boca de Dios”.

            Adicionalmente, sugerimos que esta necesidad debe ser suplida porque se nos ha dado ejemplos de cómo la Palabra de Dios fue predicada en los primeros años de la iglesia (Hechos 2:14-39; 4:8-12; 7;53; 8:35, 36; 10:34-43; 13:33-37; 20:7, et al). ¡La iglesia que busca seguir el patrón bíblico de la iglesia del primer siglo debe hacer aquello que ellos hicieron para obtener la aprobación de Dios!

            También sugerimos que esta necesidad debe ser suplida porque no hay otra manera de conocer la voluntad de Dios sino estudiando Su Palabra. Es posible conocer a Dios por medio de la naturaleza (Salmo 19:1), pero para conocer Su voluntad debemos acudir a otros medios. En 1 Corintios 2:10-16, Pablo indicó que la Palabra de Dios revela a nosotros Su voluntad. Reconocemos el hecho de que no podemos leer los pensamientos los unos de los otros no importando que tanto tratemos. La única manera de que usted pueda saber qué es lo que estoy pensando es que yo se lo revele. Si hay algo en mi mente que todavía no he llevado a cabo, entonces no hay manera que usted sepa eso a menos que yo se lo revele.  Los autores inspirados de la Biblia recibieron la Palabra de Dios por medio del Espíritu Santo (2 Timoteo 3:16, 17; 2 Pedro 1:20, 21). Ellos, a su vez, los hicieron disponibles para la humanidad de una manera verbal o por escrito. Y como tal, hablamos de la “inspiración plenaria” de la Palabra de Dios lo cual se refiere al hecho de que las Escrituras son completas, y como tal, capaces de dirigirnos a una vida completa (2 Pedro 1:3). Mientras consideramos la dirección que proviene de parte de la Palabra de Dios, reconocemos que Él nos dirige de tal manera que nos damos cuenta que es mejor de lo que nosotros podemos hacer (Jeremías 10:23). Esto es fácil de observar, especialmente cuando vemos el “caos” en el cual se encuentra el mundo en la actualidad, sabiendo que si el mundo siguiera la Palabra de Dios, las cosas serían totalmente diferentes. Cuando tomamos un paso hacia atrás, reconoceremos qué gran bendición que es el tener la Palabra de Dios.

            Debemos sugerir que esta necesidad debe ser suplida porque es beneficiosa para todos los aspectos de los asuntos espirituales (2 Timoteo 3:16, 17). La Palabra de Dios nos dice cuando estamos bien, cuando estamos mal, cómo estar bien, y cómo mantenernos bien. No necesitamos otro libro.

            Esta necesidad debe ser suplida porque un día vamos a ser juzgados por la Palabra de Dios (Juan 12:48). No importando lo que los escépticos digan, el Señor viene por segunda vez, y no podemos evitar este juicio (Romanos 14:12; 2 Corintios 5:10; Apocalipsis 20:12). El predicador del evangelio debe estar de pie desde un púlpito para proclamar con poder las inescrutables riquezas del antiguo evangelio de Cristo. Si fallamos en esto entonces estamos fallando en nuestra responsabilidad de reconocer la necesidad de proclamar la Palabra de Dios.

            Avanzando a nuestra segunda área que se nos ha pedido considerar, tomemos nota de lo que Pablo tuvo que decir en 1 Corintios 9:6 y los versículos de su alrededor. Desde una perspectiva bíblica, no hay duda alguna de que “el obrero es digno de su salario”, y que “aquellos que proclaman el evangelio” son autorizados por Dios para “vivir del evangelio” (Deuteronomio 25:4; Lucas 10:7; 1 Timoteo 5:18; 1 Corintios 9:14). El apóstol declaró que él tenía el derecho de “no trabajar” como otros lo hacían (1 Corintios 9:6) y recibir apoyo financiero para sus esfuerzos. Tiempo después, en su segunda epístola a los corintios, Pablo afirmó que él recibió “salario” de “otras iglesias” (2 Corintios 11:8) lo cual le permitió trabajar con los hermanos de Corinto sin recibir apoyo financiero por parte de ellos para su trabajo.

            El principio que Pablo presentó es uno que se relaciona a su derecho y el de otros para recibir apoyo financiero ya sea de la congregación que él sirvió (1 Corintios 9:11) o de cualquier otra fuente (2 Corintios 11:8). Este principio puede ser bueno y correctamente aplicado a los predicadores de nuestra actualidad (1 Corintios 9:14). Se debe entender que el hecho de que Pablo no haya tomado ventaja de su derecho no significa que es incorrecto el hacerlo, sino más bien, lo hizo para eliminar cualquier posible acusación que se pudiera levantar contra él en el sentido de que se le acusara de predicar por dinero. Los falsos maestros estaban sugiriendo que la única razón por la cual Pablo trabajaba entre los corintios fue por beneficios financieros que pudieran venir de tal esfuerzo. ¡Pablo “sopló dicha teoría fuera del agua” con lo que dijo en este capítulo (1 Corintios 9:18, 19)!

            Al meditar en las palabras de Pablo aquí, vemos que es importante notar el hecho de que un predicador quien solamente enseña la verdad si se le pagara no sería digno de apoyo financiero del todo. ¡Hay una gran diferencia entre el hombre que recibe apoyo financiero para predicar la Palabra y uno que predica para recibirlo! Aquellos que son verdaderos proclamadores de la verdad de Dios deben estar dispuestos, como Pablo, a “sufrir todas las cosas” (1 Corintios 9:12) por predicar la Palabra de Dios. Por otro lado, es incorrecto para los predicadores sacrificar sin necesidad mientras que los hermanos pueden proveer un apoyo adecuado, pero rehúsan hacerlo. Si el “obrero es digno de su salario”, entonces es obvio de que existe una obligación inherente sobre aquellos que “contratan” al “obrero” para proveer aquello que es “digno” (1 Corintios 9:7-11).

            Cuando se trata de esta clase de asuntos, es importante reconocer que los principios del Cristianismo del Nuevo Testamento deben ser considerados y aplicados. Por ejemplo, los Cristianos deben considerarse el uno al otro con justicia y “honor prefiriéndose los unos a los otros” como lo indica el apóstol Pablo en Romanos 12:10. De la misma manera, las palabras de Jesús que encontramos en Mateo 7:12 deben ser aplicadas aquí, “Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas”. Predicadores que son “dignos de su sal” predicarían por nada si esto fuese posible. Sin embargo, tal es raramente el caso. Debido a esto, las congregaciones deberían con mucho cuidado considerar su responsabilidad hacia su predicador en esta área, así como el predicador también debe considerar su responsabilidad para con la congregación.

            He predicado tiempo completo ya sea en una obra local o en el campo de las misiones desde 1977, y tengo tres hijos y un yerno que son predicadores. He pasado una cantidad de años entrenando hombres para ser predicadores en Tanzania, que está al Este de África y en la Escuela de Predicación de Brown Trail en Bedford, Texas. En mi opinión, no hay mejor vocación para seguir que esta.  Los retos son grandes, pero las recompensas son mayores. Es mi oración que todos los que sigan esta vocación lo hagan con la actitud que podemos ver en la vida de Pablo (1 Corintios 9:16) y que las congregaciones con las cuales laboren puedan entender su responsabilidad para con aquellos que trabajan con ellos.

PREGUNTAS DE ESTUDIO

  1. ¿Qué factores demográficos pudieran tener una función en el cambio de la predicación del mensaje del evangelio?
  2. ¿En qué otras cualidades pudiera usted pensar que ayudarían al predicador a tener éxito en la predicación?
  3. ¿Cuáles serían algunos temas en los que usted cree se beneficiaría y que le gustaría que el predicador predicara?
  4. ¿Cuáles serían los resultados si el predicador “arrojara la toalla” cuando las cosas se vuelven difícil en el ministerio?
  5. ¿De qué manera pudiera el apóstol Pablo “abusar” su “poder en el evangelio”?
  6. ¿Cuál sería el “beneficio” que un predicador recibiría si predicara otro mensaje que no fuese el evangelio?
  7. Cuando pensamos en la “cadena de progresión” relativo al “dictar” el mensaje del evangelio ¿Qué es lo que se debe hacer?
  8. Cuando hablamos de la “inspiración plenaria” de la Palabra de Dios, ¿a que nos referimos con esto?
  9. ¿Cómo sería la idea de que un “asalariado” quedaría descrito como un predicador que predica por las razones incorrectas?
  10. ¿Pudiera usted pensar en otros principios del Cristianismo del Nuevo Testamento que se pudieran aplicar a la relación entre la congregación y el predicador?

Traducción al español

Willie A. Alvarenga

Verano 2016

Special Announcement

SPECIAL ANNOUNCEMENT

Brown Trail School of Preaching has been preparing men to be “men of the Book” since 1965. Presently we have graduates serving in 30 states and 21 foreign countries. We have a rich heritage of preparing men to “preach the truth in love” as God would have us to do and wish to continue to do so.

Over the past several years we have been fortunate enough to have several large donations of estates, property or funds from wills that have helped us pay the monthly bills of the school when the regular donations were less than needed. This year, though, we have not been so fortunate. Because of this, we are contacting congregations asking if there is a possibility of them including us in their budget for 2016 and, perhaps, beyond. What we are looking for is 150 congregations or individuals who will put us in their budgets for $100.00 per month (of course any amount would be appreciated!). Can we count on you to help?

If you would like, a representative of the school, Robert Stapleton (Director), Willie Alvarenga (Director of the Spanish Department) Jesse Martinez (Spanish Instructor) or Tavaris Armstrong (Field Representative) would be happy to visit with you to discuss this matter at your convenience. Or, if you need additional information, please feel free to contact any of us at 817-268-3222.

Thank you for your kind consideration of our needs!